Mi hijo/a está confundido/a con su identidad sexual - Como ayudarlos correctamente

hablar a mi hijo o hija sobre su identidad de genero

A cierta edad todos los seres humanos nos planteamos nuestra sexualidad, lo que nos gusta, lo que nos atrae y lo que nos define.

Normalmente los niños no conocen lo que es ser heterosexual, homosexual o cualquier identidad sexual hasta que comienzan a explorar y saber lo que significa. En esa situación puede que se sienta identificado/a con alguno que por convención social no concuerda con su género o con los gustos de la mayoría de personas en su misma situación.

Es este el momento en que comienza a plantearse su sexualidad. Las dudas recorren su cabeza, intenta ser “igual que todos”, no entiende por qué es diferente y como cualquier niño puede pensar que eso no es bueno cuando es todo lo contrario. Forman parte de la gran mayoría de los jóvenes confundidos con su sexualidad.

Si tienes hijos y crees que pueda estar en esta etapa porque has visto cambios o actitudes que delaten esta situación en tu hijo/a, quédate hasta el final de este post para saber que es lo que tienes qué hacer y lo que no para escuchar, entender y apoyar a tus pequeños y que no sientan que son diferentes sino uno/a más.

Tabla de contenidos

1. ¿Qué es la orientación sexual?

La orientación sexual es como nos vemos a nosotros mismos de forma emocional y sexual sin tener en cuenta factores externos como nuestro físico, género biológico o las normas culturales y sociales. Es la relación que sentimos hacia otras personas de forma más íntima y personal.

Puede o no definir lo que nos atrae y nuestros gustos sexuales. Una persona heterosexual (por ejemplo) puede sentir atracción por otra de su mismo sexo sin dejar de tener clara su identidad ya que estaríamos hablando de gustos y conductas sexuales, que no tiene nada que ver con la orientación.

2. ¿A qué edad se define la identidad sexual de una persona?

La orientación sexual no es algo que se decida ni que por sentarse una tarde a meditarlo se pueda saber cuál es y sea la misma el resto de tu vida.

Ésta se define de forma paulatina a lo largo de la vida con la influencia (no tiene por qué ser mala) de factores biológicos, cognitivos y de nuestro entorno.

La mayoría de veces esta se da entre los 5 y 8 años de edad aunque existen casos de personas que con su vida ya hecha ven que su identidad ya no coincide con la que creían que era la suya al verse más cómodos, felices e identificados con otra.

2.1. ¿Se puede elegir la orientación sexual de una persona?

La respuesta es rotundamente no. No existe ninguna terapia ni tratamiento médico que pueda cambiar la identidad sexual de una persona de ninguna manera.

Algunas personas fuerzan su comportamiento para adaptarse a una sexualidad que no es la suya con el fin de no caer en acoso por parte de otras homofóbicas. Esto no es nada recomendable porque estaría mermando nuestra autoestima y terminaríamos interiorizando que somos malos o peores por ser así y en estos casos se aconseja actuar cuánto antes.

Reconocer el problema y acudir a un especialista en terapias LGBT ayudará a la persona a reafirmarse y sentirse plenamente feliz y cómoda con su identidad, obviando los comentarios ajenos y estando orgulloso/a de ser así.

3. ¿Cómo saber si tu hijo/a está confundido/a con su sexualidad?

No existe una forma infalible de la que podamos interpolar que nuestro hijo/a está en el proceso de conocer su identidad sexual. Tampoco podemos fijarnos en sus conductas generales ya que como probablemente sepas, hay muchas amistades que parecen parejas. Existen algunos comportamientos habituales que insisto, no son indicativo de nada pero que a veces resultan delatores si se dan junto a otros, de que nuestro hijo/a está dudando sobre si tiene una identidad u otra.
  • Mantiene relaciones sentimentales/sexuales con personas tanto de su mismo sexo como del opuesto. Esto podría indicar que es una persona bisexual o que no tiene claro si se siente cómodo con uno u otro sexo y necesita salir de dudas.
  • Tiende a evitar hablar sobre su sexualidad o las chicas/os que le gustan. Recuerda que en la sociedad hay muy pocos referentes de homo y bisexualidad. Por tanto, tu hijo/a tenderá a interpretar su orientación sexual como algo negativo, especialmente si en el colegio o en casa no hay una educación sexual abierta y tolerante.
  • Viste o realiza actividades que comúnmente se atribuyen al opuesto. No quiere decir que porque un chico baile ó una chica juegue al fútbol tenga que estar dudando de su sexualidad pero si en todos los campos de su vida se mueve siguiendo los mismos pasos que realiza una persona del sexo opuesto, puede que se sienta como tal y necesite expresarlo así.

4. Como ayudar a un niño o adolescente a definir su sexualidad

Si en algún momento nuestros hijos han confiado en nosotros y han dado el difícil paso de contarnos lo que les está pasando hay una serie de cosas que sí debemos hacer y otras que no para orientar a un niño o adolescente con su identidad sexual.

4.1. Terapia reafirmativa para personas LGBT y que no están seguros/as con su identidad sexual

Si bien la terapia NO puede revertir o modificar la identidad de una persona, sí puede ayudar a reafirmar y aprender a utilizar ciertas herramientas para sentirse mejor, despejar sus dudas y gestionar la inseguridad asociada a su identidad sexual.

Nosotros somos expertos y tenemos mucha experiencia con las terapias para personas con dificultades en su identidad sexual. Si tú o tus hijos no conseguís de forma natural realizaros en este sentido, podemos ayudarte.

4.2. Escucha todo lo que necesite.

Para un niño o adolescente no es tarea fácil hablar y compartir con sus padres que se sienten diferentes en cuanto a su sexualidad. Es prioritario y extremadamente importante escuchar activamente todo lo que nos dicen sin juzgar, poner en duda sus palabras o hacerle sentir mal con indiferencia o descontento.

Escucha todo lo que dice y no interrumpas. Solo cuando termine de hablar entonces puedes abrazarlo/a, darle tu opinión, tu experiencia y tus consejos pero siempre desde la aceptación a todo lo que ha expresado. Recuerda que estamos aquí para que nuestros hijos sean felices y debemos hacerles sentir cómodos con sus decisiones.

4.3. No limites su exploración

En la adolescencia uno/a empieza a irse dando cuenta de la identidad sexual, la autoestima y la definición de carácter, gustos, preferencias nuevas… 

En esta etapa de cambios donde al explorar su cuerpo y mente, las emociones son una montaña rusa y tendrán muchas dudas y posibles situaciones que harán que hoy se sientan de una manera y tras unos días terminen sintiéndose de otra.

En cuanto a la sexualidad, no podría ser diferente.  Se da el caso, por ejemplo, de adolescentes que se sienten atraídos sentimentalmente por un amigo/a o un chico/a sin ser necesariamente homosexual simplemente con el afán de descubrir qué les gusta y qué no.

Si tu hijo/a te dice que le gustan personas de su mismo género puede significar que tenga clara su homosexualidad o que sea una etapa de experimentación. Sea lo que sea, acéptalo y permítele que siga explorando.

4.4. Edúcalos para que aprendan a ignorar los comentarios de los demás

Hoy por hoy sigue siendo complicado para muchos admitir públicamente una identidad sexual que no corresponde con la que la sociedad nos ha inculcado desde pequeños. Aunque afortunadamente cada vez este problema se está mitigando más, quedarse callado o sentarse a escuchar los comentarios de personas retrógradas no es una opción.

Debes transmitirle confianza, seguridad, aceptación, orgullo y personalidad para que nunca permita que los comentarios de algunas personas sobre su identidad le afecten negativamente, mermen su autoestima o termine cayendo en una depresión por sentirse culpable de ser así.

Tu hijo/a debe saber y tener muy claro que eso no se elige, sea como sea es igual de natural que cualquier otra identidad. De hecho, en los animales también hay conductas homosexuales, ¿lo sabías?.

Tu hijo deberá aprender progresivamente a no esconder ni reprimir su identidad sexual. De lo contrario, si empieza a avergonzarse o sentirse culpable de su identidad sexual, se puede generar un trauma con consecuencias tales como un cuadro ansioso-depresivo. Si detectas que tu hijo ha cambiado drásticamente su comportamiento, le notas ansioso o apático, o tal vez demasiado irritable o poco comunicativo con tendencia al aislamiento, tal vez esté escondiendo un trauma. Preguntarle sobre cómo está y qué necesita debería ser suficiente, sin agobiarle. Incluso sugiriendo la posibilidad de un apoyo psicológico.

 

5. Qué NO hacer para ayudar a tu hijo con sus dudas sobre su identidad de sexual

Como padres y madres resulta sencillo ayudar a nuestros hijos con todo el amor del mundo aunque existen ciertas acciones que no podemos hacer aunque a veces nuestro instinto materno/paterno nos pide a voces que lo hagamos.

5.1. Sobreproteger

La sobreprotección es un arma de doble filo en casi todas las situaciones que se dan de padres a hijos.

Abordar su problema de una forma demasiado entrometida, intentar salvarlos de cualquier manera u obsesionarse por su bienestar dando por hecho que siempre van a estar mal podría causar en nuestros hijos dificultad para abordar sus problemas, sensación de que dan pena constante y bajar su autoestima pensando que sin sus padres nunca podrán salir adelante solos creando una dependencia sobre ellos.

Para evitar esto ten muy en cuenta las pautas del punto 4, no le des demasiada importancia (pero tampoco sin restársela), no actúes o te expreses como si tus hijos fueran unos “pobrecitos” y se lo más natural posible para causar el mismo efecto en ellos.

Y, lo más importante, no tengas miedo, si tu hijo/a es homosexual o bisexual, permítele ser. La sociedad está cambiando a pasos agigantados y podrá encontrar un hueco en el que sentirse feliz.

5.2. Dejar de lado o culpabilizar

No aceptar su situación o abandonarlos sentimentalmente solo porque no nos gusta es definitivamente lo peor que podemos hacerle a un hijo que ha confiado en nosotros para contarnos su inquietud. Tanto si nos gusta como si no debemos dejar atrás nuestras creencias u opiniones sobre este tema (en caso de que las tengamos y sean contrarias) y abordarlo con madurez y darle la importancia que nuestro hijo/a merece. Nunca intentes hacerlos sentir mal por su decisión o por no ser lo que a ti te habría gustado.

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