Trastorno de estrés postraumático: tipos de trauma, síntomas y tratamiento

Si has presenciado o vivido en primera persona una situación impactante, es probable que hayas experimentado estrés postraumático. En un primer momento, puedes haber tenido reacciones diferentes, como lucha, huida, paralización o adulación (complacencia).

Sin embargo, es posible que hayas visto que en ocasiones puede resultar difícil sanar esas heridas y superar el episodio que has vivido. Esto sucede porque tu cuerpo está alerta para poder enfrentarse a una posible repetición del suceso.

En este artículo vas a descubrir qué es el trastorno de estrés postraumático, qué tipos de traumas existen, qué síntomas tienen y cuál es su tratamiento.

trastorno de estrés postraumático
Tabla de contenidos

1. Qué es el estrés postraumático

El trastorno de estrés postraumático o TEPT forma parte del grupo de los trastornos de ansiedad. Su definición hace referencia a una alteración que aparece a raíz de presenciar o sufrir de forma directa una situación impactante o trauma. Esto sucede cuando experimentamos un trauma y no somos capaces de gestionar nuestras emociones ni
sobreponernos a lo sucedido.

2. Trastorno de estrés postraumático: tipos de traumas

Los sucesos que suelen provocar este síndrome postraumático tienen en común que son acontecimientos repentinos y sobrecogedores a nivel emocional para cualquier ser humano.

En este sentido, existen diferentes trastornos relacionados con el trauma según sus características.

  • En primer lugar, cabe diferenciar entre el trastorno de estrés agudo, que puede durar desde 3 días hasta 1 mes, y el trastorno de estrés postraumático o TEPT, donde el malestar dura más de 6 meses.
  • En segundo lugar, si nos vemos sometidos a varios factores de estrés de forma repetida y constante a lo largo del tiempo, hablamos de trastorno de estrés postraumático complejo.
  • Por un lado, los traumas pueden ser grandes, es decir, episodios que ponen en peligro nuestra vida y afectarían a cualquiera de nosotros (una guerra, un desastre natural, un accidente de tráfico o una agresión sexual).
  • Por otro lado, encontramos los traumas pequeños, que serían experiencias duras que tienen cierto impacto en nuestra autoestima o nuestra confianza en nosotros mismos o en los demás. Las heridas emocionales más comunes son las heridas de abandono, rechazo, humillación, traición, injusticia, culpa y reconocimiento.

Además, los traumas también se clasifican entre infantiles o de adulto, y si son por exceso o por defecto. Algunos ejemplos de trauma por exceso infantil son el maltrato físico o emocional, el abuso sexual, ser testigo de violencia doméstica y la ruptura del vínculo con el cuidador principal (por divorcio, enfermedad grave o muerte).

En la misma línea, un trauma por exceso adulto sería el maltrato dentro de la pareja, el fallecimiento de ser querido, una ruptura de pareja dolorosa, accidentes de tráfico, terremotos, atentados y experiencias desagradables con animales.

El trauma por defecto infantil es consecuencia de la negligencia física o emocional, como por ejemplo no dar de comer o beber al niño o no escuchar sus emociones. De manera similar, el trauma por defecto adulto sería estar con personas sin empatía y que no atienden nuestras necesidades y emociones.

Cabe destacar que también existe el trauma oculto. Este se origina en la infancia y ocurre cuando el cuidador principal no presta atención a las emociones del niño (tristeza, miedo, rabia, etc.). Cuando ese niño es adulto, no puede regular ni gestionar sus emociones (mucha intensidad o cambios bruscos en su estado de ánimo). Si además el cuidador tiene algún problema emocional (depresión, ira, retirada de afecto, provocación de sentimiento de culpa, chantaje emocional, gestos de desprecio, etc.), el niño puede desarrollar trastornos graves de tipo obsesivo, alimenticios o de la personalidad.

Asimismo, existe el trauma preverbal, en el cual el niño tiene recuerdos de estados emocionales como la soledad y el miedo, pero sin estar asociados a imágenes sino a experiencias corporales. Cuando ese niño es adulto, siente cierto malestar físico (ataques de pánico, ansiedad, hipocondría, dolores, estrés, fatiga crónica, fibromialgia) que no tiene explicación médica.

Finalmente, encontramos el trauma de traición, donde la persona desconfía de las personas que deberían protegerla y siente rabia. Este tipo de trauma es propio de personas maltratadas que cuando piden ayuda no las creen, que han sufrido abuso sexual por parte de un cuidador o que son ingresadas de forma forzada debido a un trastorno alimenticio, por ejemplo.

3. Cuáles son los síntomas del estrés postraumático

Si quieres saber cómo identificar el estrés postraumático, estos son algunos de los
síntomas más comunes:

– Reviviscencias o flashbacks: experimentar escenas retrospectivas cuando un estímulo se parece o se asocia al suceso original.
– Estado de alerta constante (hipervigilancia), palpitaciones, sudoración.
– Evitación de recuerdos, personas, lugares o conversaciones relacionados con el suceso.
– Alteraciones del sueño, sueños recurrentes y pesadillas.
– Pensamientos negativos, angustiantes e incontrolables.
– Apatía, pérdida de interés por actividades sociales, aislamiento, sentimiento de culpa.

4. Cuáles son las secuelas del estrés postraumático

Cuando has vivido un suceso impactante, pero no has podido sanar ese trauma, podrías sufrir secuelas de estrés postraumático. Por ello, al igual que una herida infectada, es necesario curar cualquier trauma de manera adecuada. De lo contrario, el trauma podría llegar a afectar varias esferas de tu vida y desarrollar incapacidad por estrés postraumático.

Si esto sucede, es posible que dejes de acudir a determinados lugares, evites realizar algunas actividades o prefieras no relacionarte con personas concretas. Estas limitaciones estarían afectando a tu calidad de vida.

Además, los traumas no procesados pueden pasar al cuerpo y cualquier suceso relacionado con el trauma puede reabrir la herida. Por ejemplo, si una persona que sufrió acoso escolar por su sobrepeso tiene una pareja que la critica por su apariencia física, al trauma por acoso escolar se le añade el trauma por la crítica de la pareja. Esto le puede provocar síntomas como ansiedad, tristeza, depresión o insomnio, y en el caso extremo, anorexia o bulimia

5. Cuál es la terapia para el estrés postraumático

El tratamiento del estrés postraumático se lleva a cabo a través de la psicoterapia y tiene como finalidad ayudarte a aliviar tus síntomas.

En cuanto a las técnicas más exitosas, nosotros te recomendamos la terapia EMDR (Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares), que cuenta con gran evidencia científica.
Por otra parte, también te recomendamos la psicoterapia humanista integrativa y las terapias de tercera generación, que ayudan asimismo a la detección y el procesamiento de los traumas. 

Si quieres saber cómo sanar tu estrés postraumático, en Isaac Díaz Psicología somos
expertos en el uso de terapias para los traumas y podemos ayudarte.

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